domingo, diciembre 19, 2010

“Póngame el parte, señor agente, que yo lo entiendo”

Con un final inesperado terminó la historia de tombos del viernes: no solo acepté el parte, sino que defendí al policía de tránsito por ponermelo.

En Bogotá hay una zona militar en la carrera 7ma con calle 106, el famoso Cantón Norte (el del robo de armas). Es frecuente el paso de vehículos con escolta militar. Por eso, cuando un motorizado de escolta militar en la 106 me indicó por la ventana que hiciera el cruce del semáforo a la derecha, aunque estaba en rojo pues era el paso peatonal, yo giré. Había personas pasando, detuve el carro y esperé. El carro atrás empezó a pitar, afanado por la escolta militar que le insistía cruzar. Avancé. Tres carros hicimos lo mismo. Media cuadra adelante, fuimos detenidos por un policía de tránsito por hacer el cruce con el semáforo en rojo.

Los conductores de los dos vehículos se bajaron inmediatamente, se veía discusión, pero yo no alcanzaba a oír lo que decían. Acerqué mi carro al andén, y me bajé también. Mientras caminaba acercándome, mandé estos dos tweets:
Frente al cantón norte un escolta militar nos obligo a cruzar saltando un semáforo peatonal y un policía de transito nos tiene parados.
3 vehículos, 3 personas afirmando lo que paso y se ven venir 3 comparendos. En Colombia uno siempre pierde.

Mi frustración era evidente, mis experiencias con la policía usualmente son negativas y estaba molesta, pero tranquila.

El policía de tránsito dijo, “denme sus papeles, voy a confirmar la historia”. Tomó mi cédula y mi pase y fue caminando por la carrera séptima hacia el norte. Los conductores de los otros dos vehículos se veían molestos, pero yo solo me alejé para llamar. Me dirigía a una reunión, así que llamé a avisar que llegaría tarde. Eran las 4pm.

El policía regresó. Dijo, “no había bachilleres en la esquina, ustedes se pasaron el semáforo”. Los tres conductores, hablando al tiempo explicamos que era un escolta motorizado y que el carro que escoltaba había seguido derecho para entrar al batallón. Nos habían hecho cruzar para darle paso.

En ese momento noté algo que antes no había notado y era cómo los otros dos conductores se dirigía al agente de tránsito. Uno en particular, hablaba más agresivamente. Le dijo, “yo soy militar y ya mismo voy a llamar al General (no recuerdo el apellido) y mire que yo tengo un permiso de tránsito especial para transitar, este carro es de inteligencia militar y usted se va a meter en muchos problemas”. El agente miró el permiso y le dijo, “este permiso dice que el auto puede transitar en pico y placa, pero usted se pasó un semáforo en rojo. El permiso aquí no le sirve, llame al General que quiera”. “Su actitud no es la correcta”, insistía el agente de tránsito. En este momento, el segundo conductor empezó también a alzar la voz, a gritar al agente.
El agente insistió, “no tengo como verificar su historia, tengo que hacer los partes”.” Usted como es de bruto, ¿nos está diciendo mentirosos acaso? Es que ya mismo vámonos para donde el General XXX”. El militar insistía en sus insultos al agente de tránsito.

El agente me preguntó,"¿ usted se pasó el semáforo?” “Si, yo cruce en rojo”, le dije."Lo hice porque el escolta militar me indicó hacerlo. Paré para darle vía a los peatones, pero si crucé en rojo”. El agente me respondió, “Sepa usted de la escolta militar no tiene autoridad para desviar tráfico. De hecho, sólo el Presidente puede pasarse un semáforo en rojo. Las escoltas que tienen esas autorizaciones siempre van acompañadas de motorizados de la policía de tránsito porque sólo la policía tiene autoridad para hacer esto”. Yo le respondí, yo no tenía conocimiento de esto, para mí una escolta es autoridad y por eso yo sólo obedecí la indicación. Los otros dos conductores seguían gritando, insultando al policía. “¿En una situación así entonces que hago? ¿Si una escolta militar me hace parar debo ignorarlos?” El agente me respondió “Si. Si por culpa de esta imprudencia hubiera pasado algún accidente, la responsabilidad habría sido suya. Los bachilleres acá lo saben, precisamente la semana pasada hubo un incidente en que una escolta militar desvió el tráfico y atropellaron a alguien. Y por supuesto, el que iba conduciendo tuvo que responder. Por eso estamos acá los de tránsito“.

Yo insistí, "pero si yo crucé porque una autoridad me lo dijo, es injusto". El agente, que siempre se dirigió a mí amablemente me respondió: "Usted tiene 5 días para apelar el parte. Si es injusto, usted no lo tiene que pagar". Yo, pensando en voz alta, dije “Desde donde estaba parado el agente, no se vehía la escolta. Desde aquí lo que se ve es que 3 carros cruzaron el semáforo en rojo”. Era verdad. Ahora los dos conductores empezaron a insultarme a mí, “¿usted de que lado está? ¿Qué es esa pasividad? ¿Acaso le va a firmar el parte?”. Sólo respondí, “Pasividad sería ir a pagarlo. Voy a apelarlo, siguiendo el procedimiento”.

El de inteligencia militar, cada vez más agresivo insistía con perlas como “usted es tan bruto que no debería ser policía en Bogotá, usted debería estar perdido en un pueblo miserable del Guaviare”. El agente, después de un momento, se volteó y se dirigió al militar. “Señor, su actitud no es correcta, usted debe dejar de amenazarme. Necesito sus papeles, porque les voy a poner partes a todos.” “Yo no le voy a dar mis papeles, ni nada”. “Señor, necesito su pase y su cédula”. “No los tengo, están en la oficina”. El agente me miró y me preguntó “¿El pase es para dejarlo en la oficina?” Yo en esta decidí guardar silencio. “Si no me da su pase y sus papeles, tengo que inmovilizar el carro”. “Hágalo, a mí que me importa si el carro es de inteligencia militar. ¿Usted se va a meter en ese lío acaso?”. El agente, solo empezó a escribir los partes y por radio llamó a una grúa para inmovilizar el carro.

“¿Qué podemos hacer?”, pregunté de nuevo. El agente me dijo,” vayan todos, cuenten la historia. Si esto no es justo, entonces usted no tendrá que pagar la multa". Luego se dirigió a mí y me dijo, "me da pena ponerle esta multa. Pero tengo que hacerlo. La actitud del señor acá, con sus amenazas y sus groserías. Yo no me puedo dejar intimidar. Y no puedo solo ponerle la multa a él, tengo que ponerla a todos”. El segundo conductor le dijo, “Deje de mentir si usted el parte de ella lo va a romper allí en la esquina, es que esto es el colmo”. Hasta yo me ofendí con el comentario, así que le contesté “Yo no le he pedido al agente que haga nada incorrecto o fuera de la ley” Yo ya estaba también molesta. Como yo lo veía, el agente había obrado correctamente, había tratado de corroborar nuestra historia, pero ya en ese punto se trataba de que el militar lo amenazara y él se veía en una posición de defender la autoridad de la policía de tránsito frente a la autoridad militar. Así lo entendí y en silencio, lo apoyé, cuando tomé mi parte y lo firmé.

Mientras toda esta discusión sucedía, la hija del segundo conductor, había ido hasta el batallón a localizar a la escolta. Regresó en compañía de alguien quien se identificó como el Jefe de Escoltas del Batallón. Yo no sé nada de rangos militares, no sé qué rango tenía, pero en su uniforme estaba el apellido Calero. Calero explicó que a la hora que nosotros citábamos el incidente, si había entrado el General Paredes con su escolta. Le indicó al agente de tránsito que en unos 15 minutos iban a salir 15 carros al Ministerio de Defensa y que iba una escolta numerosa. Afirmó que el escolta motorizado, si había indicado que cruzáramos, tal como decíamos. Luego se retiró. El segundo conductor insistió que en su parte dijera que el incidente había sido en una zona militar. El agente le dijo, si, el parte tiene la dirección. Ahí es claro que esta es la zona del cantón norte.

El militar seguía insultando al agente y el agente insistía, con tono amable, esta no es al actitud, deje de ser grosero y deje de amenazarme. El militar se dirigió a mí y me dijo, “¿Acaso estoy insultándolo?” Yo le contesté con total sinceridad, “Si, está siendo grosero”. Fui insultada de nuevo.

La verdad, sé que si el militar este no hubiera estado presente, no me habrían puesto el parte pues se habría verificado nuestra historia y nos habría dejado seguir después de explicarnos por qué no debíamos haber cruzado. Honestamente, creo que el agente obró como debía, al no dejarse intimidar. En Colombia, la intimidación es una práctica común, y es efectiva porque la mayoría de personas ceden ante ella.

Aún no se si tendré que pagar la multa o no. El segundo conductor y yo intercambiamos datos, pues deberemos ser testigos el uno del otro de lo sucedido. Seguiremos el conducto que la ley provee y procuraremos no pagarlo. Cuando nos fuimos, aún estaban esperando la grúa para llevarse el carro de inteligencia militar. Supongo que al agente lo insultaron otros 20 minutos más.

Pero, siento que al menos, ayudé a prevenir un abuso de un militar sobre este agente. De pronto es una bobada, pero me sentí orgullosa de hacerlo. Un poquito de orden en este país del desorden.

1 comentario:

  1. Eso pasa mucho en Colombia. Te paso a contar mi caso como te dije.
    Un día estábamos con mi familia cerca a la Escuela militar y nos dirigíamos hacia el portal 80 por lo tanto teníamos que hacer un cruce para bajar por la 80. Estábamos esperando el semáforo para hacer el cruce hacia la izquierda cuando se pararon varios militares, yo creo que eran cadetes, a retener el tráfico porque del frente empezaban a salir muchas camionetas con mucha escolta ya que había finalizado algún evento militar. Nos tuvieron cerca de 40 minutos ahí parados y los militares de ves en cuando soltaban el tráfico pero sobre la 80 y no sobre la carrera por la que íbamos. Mi papá tomó el argumento que tu mencionas de que los militares no son autoridad de tránsito así que me dijo que nos moviéramos que teníamos afán. Yo aceleré y los cadetes se movieron un poco pero me insistían en que me detuviera. El trancón detrás mio era largo. En ese momento dos motos militares que estaban a la entrada de la escuela se dieron cuenta y con rifle en mano se atravesaron delante del carro y blandiendo sus armas, aclaro que no apuntándolas, me miraron con actitud desafiante como diciendo: atrévase. Pues no pudimos mas sino esperar como 20 minutos mas hasta que salio todo el "generalado" de la escuela y por fin los militares se fueron con ellos.

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