domingo, enero 26, 2014

Propósito

Dice alguien que ha sido mi terapeuta, que alguien que no tiene propósito no puede curarse de los males que tiene. Entiendo por ello, que las ganas de vivir existen sólo si uno ha encontrado un propósito en la vida.

Creo que la felicidad también está relacionada con haber encontrado ese propósito en la vida. Se logra ser feliz cuando se puede hacer eso que uno ha decido que sea su propósito, que es distinto para cada persona. Por muchos años he repetido lo mismo, por alguna razón que desconozco, desde niña he tenido certeza de cual es ese propósito para mi. Pasan los años y ha cambiado un poco el sentido que le doy al concepto, pero no al punto exacto. Para mi el propósito es aprender: no tener conocimientos amplios sobre muchos temas humanos (aunque cuando dejo de estudiar inmediatamente me deprimo), sino aprender para convertirme en una persona sabia. Esa sabiduría que con puro cliché se relaciona con un anciano oriental que habla pausadamente porque entiende el mundo con una perspectiva superior (la tortuga de King Fu Panda).

Hoy por pura curiosidad, me puse a buscar en internet "como encontrar tu propósito" y me llamó la atención un artículo que alegaba ayudar a hacer eso en 15 minutos. El ejercicio era simplemente, escribir lo primero que a uno se le ocurriera para contestar esa pregunta. Supongo que eso apoya mi idea de que siempre he sabido cual es mi propósito, y que este no ha cambiado con los años.

Confieso que esa es una de las muchas razones por las que disfruto tanto la astrología. No en los horóscopos, sino en la astrología. Hay ciertos rasgos del carácter que no cambian, que permanecen y lo convierten a uno en lo que es. Lo que se considera importante en la vida, lo que uno siente que es difícil y lo que siente fácil, el cómo relacionarse con otros.

La cuarentañez ha cambiado mis temas, hace una década mis blogs eran casi todos de política. Hoy, aunque la sigo con el mismo detalle que hace años, no parecen ser el centro de mis preocupaciones. Me preocupa mucho más definir quien soy y para donde voy. ¿Esto le pasa a todo el mundo?



domingo, enero 19, 2014

Petro se queda y otros conflictos

Como saben quienes me leen, yo voté por Petro para Alcalde. En su momento, el Plan de la Bogotá Humana me parecía excelente, me lo leí completo. Lo defendía diciendo que eran las políticas obvias de alguien que estaba pensando en una ciudad vivible en 20 años.

Antes de Petro, y por más de 30 años (si, tanto) ya me he identificado con causas como la responsabilidad social y la inclusión, la separación de la fe de las políticas públicas, la defensa de los derechos humanos, la defensa de los animales, la tolerancia por la diversidad (sea esta genérica, sexual, racial o formas de pensar), la defensa del medio ambiente, el rechazo a la violencia contra la mujer. Crecí en un hogar liberal y por muchos años he sido consiente de cuan rico fue ese ambiente en términos del libre pensar. Así que no tenía nada de extraño mi voto ni mi postura frente al tema. Me considero centro izquierda, y teniendo tanto interés en la política, confieso como muchos que voté liberal (mis abuelos estarían orgullosos), luego polo, luego verde, luego progresista y en estas considero seriamente votar por el partido pirata o los representantes de la guardia indígena por que no hay por quien más votar.

Debido a que trabajo con una empresa que tiene vínculos con el distrito, he dejado de hablar de política en redes sociales. En realidad no hay censura en la empresa, ni me ha pedido nadie que deje de hablar; mi silencio es más voluntario y prudente, para evitar conflictos con los funcionarios con que tengo que tratar día a día. En la oficina soy bien conocida por mi "mamertismo", que no deja de ser bien curioso porque me gradué de la universidad más cara del país y aunque estoy lejos de ser millonaria, mi salario es un múltiplo de salarios mínimos que no me siento cómoda de confesar. Mi discurso de la responsabilidad social es genuino, pero no tan comprometido, por que al final del día prefiero ir a comer a la zona G en vez de andar en una marcha. Como hacen los protestantes (gringos usualmente) dono a varias organizaciones, ong y sitos de prensa libre para que hagan ese trabajo por mi (o al menos me hagan sentir un poco menos culpable). Me leo los periódicos a diario, me indigno profundamente con cada atrocidad de este país, y así vivo cada día en el conflicto extraño de ser y no ser. Nunca consideré irme a vivir fuera del país.

Volviendo al tema del voto, confieso que una vez electo, con el pasar de los meses se hizo difícil defender a Petro, pues con un plan muy bueno, los resultados son más bien pobres. No hay resultados. Creo que es difícil que la izquierda algún día de resultados, pues tiene pocas personas con experiencia de gestión. Creo que la historia de Samuel Moreno seguida de Gustavo Petro cerrará las puertas a la "izquierda" por muchos años.

La defensa de lo público me parece una causa loable y que apoyo. ¡Qué maravilla sería Colombia con educación pública extendida y de calidad! Pero el manejo de las basuras tal vez no fue el mejor momento de Petro (que debería considerar volver al Senado y quedarse ahí).

Sin embargo, defiendo el "Petro se queda hasta la muerte", ya no tanto por Petro y su gestión, sino por que me indigna y me aterra el manejo que le da el Procurador. Sospecho que la mayoría de los simpatizantes del "se queda" piensan como yo.

Dos columnas del tema que les comparto

RODRIGO UPRIMNY - Garantías penales y destitución 
El debate sobre las implicaciones del artículo 23 de la Convención Americana (CA) en el caso Petro se ha centrado en un punto: si el procurador puede o no destituir a un funcionario electo popularmente. Pero esa norma tiene otra implicación trascendental. 
http://www.elespectador.com/opinion/garantias-penales-y-destitucion-columna-469429

RAMIRO BEJARANO GUZMÁN - El Petrogate  
Insisto en calificar de desastrosa la gestión de Petro, pero no estoy de acuerdo en que lo destituyan por “mal alcalde”, como lo pretende Ordóñez. 
http://www.elespectador.com/opinion/el-petrogate-columna-469427

lunes, enero 06, 2014

Genio y figura...

Pues ya prácticamente clasifico a cuarentona, y la rebeldía adolescente ahora tiene la etiqueta de crisis de la edad media. Aún me tienen que explicar las normas sociales (me siento un poco como Sheldon cada día) y esas horas de madrugada en que estoy despierta pero el resto del mundo no, siguen estando llenas de preguntas existenciales que no me importan sino a mi. Cosas como si la realidad que uno percibe realmente es real, o si la empatía que se tiene por otras personas es solo empatía o realmente tiene consigo vínculos de vidas anteriores o el ser un sólo espíritu en la rueda del samsara. Luego en el horario laboral, estoy obsesionada con la eficiencia y la solución práctica a cada problema de ingeniería que encuentro y me olvido completamente de las preguntas existenciales. Y me paso el día alternando entre lo práctico y lo completamente etéreo, de ver patrones en unos datos para definir un modelo predictivo y luego deprimirme profundamente por la maldad humana.

En conclusión, han pasado 22 años y sigo siendo la misma persona que era a los 16, sólo que un poco más canosa, con un poco más de perspectiva y menos tolerancia al alcohol.

Recordé esto hace poco, porque con gran emoción encontré en Amazon una versión reciente de un libro que conocí de adolescente, y por supuesto lo compré: "The Oxford Book of American Poetry". Tenía 16 años cuando con este libro descubrí a Henry Wadsworth Longfellow, Edwin Arlngton Robinson, Walt Wiltman. En la biblioteca de mi colegio estaba este libro, grueso, viejo, de pasta roja, abandonado. (Desde esa época tengo esa costumbre de entrar a las bibliotecas a revisar los estantes y ver que me llama la atención, que se quiere ir conmigo para mi casa.) Ese libro rojo estuvo conmigo más de un año, porque nadie más quería llevarlo, y yo renovaba y renovaba el préstamo.

Y el libro encontró la forma de volver a mi, después de tantos años. Para recordarme lo que pensaba y lo que era, y lo que quería hace tanto tanto tiempo. Años después, leo "Mending Wall" de Robert Frost y sigo viendo lo mismo que veía cuando era adolescente, y entiendo que la vida es en esencia la misma en cada década en que uno está. La vida es definir quien uno quiere ser con cada decisión que se toma en el día, es el lograr ganarse un espacio en el mundo con cada persona que uno se encuentra, es la lucha con uno mismo por dejar obra, esa lucha que se libra en silencio. No importa la edad que uno tiene, lo que hace, la posición que tiene: el día a día es tratar de ser humano, una tarea que duele un poco pero que es por lo que nos levantamos cada mañana.

Bueno, solo por completar el post, aquí está "Mending Wall".

MENDING WALL,  Robert Frost
Something there is that doesn't love a wall,
That sends the frozen-ground-swell under it,
And spills the upper boulders in the sun,
And makes gaps even two can pass abreast.
The work of hunters is another thing:
I have come after them and made repair
Where they have left not one stone on a stone,
But they would have the rabbit out of hiding,
To please the yelping dogs. The gaps I mean,
No one has seen them made or heard them made,
But at spring mending-time we find them there.
I let my neighbor know beyond the hill;
And on a day we meet to walk the line
And set the wall between us once again.
We keep the wall between us as we go.
To each the boulders that have fallen to each.
And some are loaves and some so nearly balls
We have to use a spell to make them balance:
'Stay where you are until our backs are turned!'
We wear our fingers rough with handling them.
Oh, just another kind of out-door game,
One on a side. It comes to little more:
There where it is we do not need the wall:
He is all pine and I am apple orchard.
My apple trees will never get across
And eat the cones under his pines, I tell him.
He only says, 'Good fences make good neighbors'.
Spring is the mischief in me, and I wonder
If I could put a notion in his head:
'Why do they make good neighbors? Isn't it
Where there are cows?
But here there are no cows.
Before I built a wall I'd ask to know
What I was walling in or walling out,
And to whom I was like to give offence.
Something there is that doesn't love a wall,
That wants it down.' I could say 'Elves' to him,
But it's not elves exactly, and I'd rather
He said it for himself. I see him there
Bringing a stone grasped firmly by the top
In each hand, like an old-stone savage armed.
He moves in darkness as it seems to me~
Not of woods only and the shade of trees.
He will not go behind his father's saying,
And he likes having thought of it so well
He says again, "Good fences make good neighbors."