lunes, noviembre 13, 2017

En el 61 no había celulares

Este nuevo comercial de Sprite me causa muchos conflictos. Casi tantos como el comercial de televentas del trapero que era un imán para el agua, aunque por motivos distintos.


En el 61 no había celulares, y el que hoy se usen más para chatear que hablar es un cambio que sucedió en los últimos 5 años por mucho. El comercial afirma algo que es falso, pero la mayoría de personas, no lo notan o no les importa.

A mi me molesta particularmente, porque me temo que es así es como las noticias falsas se convierten en la verdad. Tal vez por la misma razón, disfruto mucho este comercial de CNN.

Aplaudo este mensaje, de cuestionar y revisar los hechos. La única forma de luchar contra la desinformación es estar informado, con múltiples medios, confirmar las versiones hasta donde sea posible y no creer sin validar. Y aún así ser consciente de que no sabremos la verdad completa. 

¿Cómo se supone que puede tomar la posición correcta en una situación en que se parte de que no se puede confiar en lo que nadie dice? Esa es la siguiente pregunta.


miércoles, noviembre 01, 2017

Scorpion y el sentir de más

Dan en televisión paga una serie que se llama Scorpion. Un grupo de genios ayuda a una agencia del gobierno gringo a resolver casos de seguridad nacional.  La serie es más bien mala, irreal, con personajes muy planos y monofacéticos. Y sin embargo, aveces la veo.

Photo via VisualHunt
Y la razón es más bien muy tonta, me identifico con el personaje principal, Walter. Se supone que es la persona más inteligente del mundo, con el IQ más alto jamás registrado, y es absolutamente incapaz de leer y menos de entender las emociones de otros, que considera absurdas, primitivas y bastante irracionales.

Debido a un tratamiento médico, cuyos detalles no vienen al caso, por un período de varios meses recibí altas dosis de hormonas. Y esos seis meses fueron difíciles pero bastante formativos. Era tal la cantidad de hormonas que me era imposible controlar las emociones más sencillas: lloraba de pronto por cualquier comentario, ataques de ira que en condiciones normales no habría nunca justificado, tristezas profundas sin razón aparente.

Ya llevo, afortunadamente, casi un año en la normalidad pero habiendo experimentado la imposibilidad de controlar emociones empiezo a entender el poder absoluto que las mismas tienen sobre las personas y cómo las llevan a actuar de forma completamente irracional sin que puedan controlarlo. Aunque parezca extraño, pasé más de 40 años sin entenderlo.

En mi defensa, creo que paso demasiado tiempo con mis amigos nerds hiperracionales y se me olvida que la mayoría de personas en el mundo no tienen ese perfil. Pero, con una aproximación muy nerd he empezado a leer con gran interés la literatura ochentera sobre inteligencia emocional. 

He disfrutado mucho las explicaciones de biología, funcionamiento del cerebro y la ventaja evolutiva de tener emociones. Los efectos de los casos extremos de total carencia de emociones o de total incapacidad para refrenarlas. Y entre más aprendo, regreso a lo mismo. El mejor camino es el camino del medio. El equilibrio, que lleva todo sin extremos.

domingo, octubre 29, 2017

La depresión y sus jueces

La depresión es una enfermedad compleja, y parece que sólo aquellos que la padecemos tenemos capacidad de entenderla y sentir compasión por otros que la sufren con nosotros.

Se trata con pastillitas, al igual que la presión alta, dejando claro que es un tema químico, pura biología. Pero los síntomas no se tratan como la presión alta. Hay grandes prejuicios asociados a esta enfermedad.

Lo que la mayoría sabemos es que las personas deprimidas se quedan sin amigos rápidamente. Tal vez es lo primero que se pierde. La familia espera un poco más, pero también desaparece.

Con la depresión viene una distorsión de la realidad que nos hace pensar que todo saldrá mal, y todo el universo está contra nosotros. Sin importar cuales son nuestras habilidades o capacidades, el autoestima desaparece y se pierde el coraje de intentar nada. ¿Qué sentido tiene tratar de hacer algo, si ya sabemos que vamos a fracasar en el intento?

Cuando se cuenta con suerte, después de algunos intentos de medicamentos, algunos logramos una recuperación milagrosa. Milagrosa porque de pronto vi todo de colores, como si el manto gris que cubría mi vida desapareciera.  Cada mañana me despertaba con tanta energía, concentración, borbotones de felicidad y pensaba, bueno, pues si así se sienten las demás personas, ya veo porqué pueden hacer tantas cosas en un día cualquiera.

Hace ya más de una década que un médico me inició en los medicamentos de depresión, y no tengo duda de que eso me salvó la vida. De niña deprimida, a 10 años de solo trabajar como si estuviera ya muerta, luego 10 más de recuperación y luego volver a tener interés en la vida. En una ocasión un médico, que de forma rutinaria pregunta que medicamentos estoy tomando, al saber que tomaba medicamento para depresión se negó a realizar la consulta diciendo que no atendía viejas que sólo querían atención. Ese día decidí siempre ocultar que tomaba medicación. Sólo personas muy cercanas lo sabían, hasta ahora.

En estos últimos 6 años, he tenido 3 grandes recaídas, que en el último episodio fueron acompañadas por ataques de pánico. Se que la mayoría de personas no han experimentado un ataque de pánico, así que imagine que está frente a 4 tigres que lo asechan, usted no tiene ni una piedra con qué defenderse y sabe que está a punto de morir. Ahora imagine que eso lo está sintiendo mientras va sentado en un bus, o en un restaurante o en cualquier parte que parece perfectamente normal, donde no hay un peligro inminente, pero su cuerpo sigue reaccionando como si los tigres estuvieran al frente. No puede respirar, los sonidos, olores todo se magnifica, todos los músculos se tensan, es imposible pensar más que en como salvar la vida y al mismo tiempo, usted es perfectamente consciente de que no existe ningún peligro, que no está pasando nada más que el que usted ha perdido control sobre su cuerpo y su mente.

Aprendí a caminar mientras tenía un ataque de pánico, para salir rápidamente de la oficina. Me sentaba en el mismo andén, como a una cuadra de mi oficina, pero donde sabía que era improbable encontrar a nadie conocido. Y ahi, sentada, pasaba 30 o 40 minutos tratando de respirar hasta que lograba controlar mis reacciones. Considerando la complejidad de estos episodios, empecé a tenerle tanto miedo a los ataques que los anticipaba, y esta misma anticipación los causaba. Así que, nuevamente, me dieron medicación. Y la medicación para el pánico, aunque efectiva, no me daba esa sensación de bienestar de los antidepresivos. Al contrario, lo que hacía era inhibir completamente la reacción emocional. No sentía nada, solo pensaba sobre lo que pasaba, pero sin la capacidad de estar triste, molesta, indignada. Solo veía a las personas, como si estuviera viendo un episodio repetido de una serie mala. Lo veía, lo entendía, pero no tenía ninguna relación real conmigo.

Los ataques de pánico continuaron mucho tiempo después de que renuncié a mi trabajo, situación causante de las últimas dos crisis y los ataques de pánico. Por varios meses tuve pesadillas, incapacidad para concentrarme, miedo a todo y a nada, desordenes alimenticios. Lentamente, he recuperado mi sonrisa, la esperanza en cosas buenas en la vida. Sigo medicada. Muchos días sólo estoy triste al recordar el sufrimiento que viví y que no era justo ni necesario.

La depresión es una enfermedad muy compleja. Que sólo quien la ha tenido entiende.

Pero hoy creo que es valioso solo contar que la medicación ayuda, que las cosas si mejoran, que uno se puede recuperar. Con la esperanza de que alguien tome esta experiencia, se salte a su familia y amigos y todos los que lo critican, y busque alguien que le ayude, le de pastillas mágicas, y le ayude a encontrar una razón para vivir.









Photo credit: AmateurArtGuy via Visualhunt / CC BY-ND

jueves, marzo 24, 2016

La culpa

"No man treats a motorcar as foolishly as he treats another human being. When the car will not go, he does not attribute its annoying behaviour to sin; he does not say, "You are a wicked motorcar, and I shal not give you any more petrol until you go." He attempts to find out what is wrong and to set it right.
Extracto de "Has Religion Made Useful Contributions to Civilization?" De Bertrand Russell

Con frecuencia al hablar me refiero a "la culpa católica".  Habiendo estudiado en un colegio de monjas, tengo muy claro el concepto. Va acompañado de esa sensación de que alguien siempre nos está mirando por encima del hombro, pendiente de qué hacemos para condenarnos por ello. Para mi esa culpa viene con frecuencia cuando paso mucho tiempo sin hacer "algo productivo". Soy una trabajólica declarada, como bien lo saben todos los que están cerca a mi.

Por eso, estos días que por motivos médicos se me obligó al descanso, siento esa culpa constante, como que el mundo se va a caer porque estoy pegada a Netflix. Pero ha sido interesante, porque voy en la tercera temporada de la serie "The Killing" y te tenido oportunidad de reflexionar muchas cosas.

La serie. basada en una europea, tiene personajes muy complejos, imperfectos y llenos de contradicciones. Ese tipo de personas que son un desastre, pero que cuando uno empieza a conocer, termina queriendo mucho.

Linden y Holder, los detectives principales de la serie, tienen una gran dificultad para expresar afecto, a pesar de querer profundamente a otros; pasan buena parte del tiempo con esa culpa, por haber herido a quienes querían. No logran grandeza cuando alguien les hace una crítica, pero tienen una tenacidad más allá de cualquier umbral normal. Tienen esa conciencia de que no pueden hacerlo mejor, que hacen lo que pueden, y aún así no es suficiente.

Y luego las familias y los amigos de las víctimas de los asesinatos que investigan, ahogados en la culpa de lo que no hicieron o dijeron a quienes querían. El peso de la culpa por los secretos, las mentiras y los actos más oscuros cometidos en nombre de causas que consideran nobles.

Al final, todos pasamos mucho tiempo en la condena de la culpa, por lo dicho, lo no dicho, por la intención, la acción o la falta de ella. La culpa, realmente, nos acompaña. No se si es realmente esa culpa judeo-cristiana que cubre todo el mundo occidental, o sólo parte de la condición humana.

Fácil es decir que para librarse de la culpa hay que evitar las palabras y los actos que luego nos hacen sentir culpables. Noble intención, que desconoce que frecuentemente esas palabras y actos son lo mejor que logramos hacer y ser, en medio de nuestra personal imperfección.

¿Cómo puede entonces uno librarse de la culpa? Siempre me ha llamado la atención la gente que no siente culpa, supongo que en algunos casos son personas centradas que tienen un autoestima sana y son capaces de notar que han hecho lo mejor que han podido, y pueden dejar ir esos eventos sin causar más daño a sí mismos. Conozco casos así y son personas que admiro mucho, pero otros sin duda, son sólo inmaduros, inconscientes o simplemente con algún grado de sociopatía. El resto, solo dormimos con la culpa y se nos nota aquí y allá sin siquiera darnos cuenta.

Se que terminar de ver las 4 temporadas de The Killing no va a resolver la inquietud de cómo librarse de la culpa, ni aquietará mi mente en tratar de entender cómo funciona la culpa para otros. Pero me alegra cuestionarlo, porque me hace más consciente de ella y su influencia en mis actos. Entender la culpa, es una forma de aprender a perdonar a otros (por las culpas que cargan por lo que me han dicho o hecho).



domingo, marzo 13, 2016

El dia de la Mujer

Este año, recibí la rosa reglamentaria, torta y mails en que los hombres de me dicen cuan importante soy en mi papel de hermana, madre, hija. Este año, a diferencia de los anteriores, decidí no reaccionar ni contestar ni decir nada.


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Pero en un acto de total y absoluta reivindicación de todos los hombres, recibí por Whatsapp un mensaje, de un amigo hombre que decía esto:

A mi no me regales flores hoy, ni me digas que soy una mujer excepcional, una luchadora, una guerrera. No me digas que sin las mujeres el mundo no sería igual. Ya lo sé.
A mi no me digas feliz día de la mujer. Todos los días del año son nuestros días al igual que los hombres.
A mi no me felicites por ser mujer hoy, un día donde hace años murieron mujeres luchando por sus derechos y en un mundo donde todavía tenemos que luchar para ser reconocidas como profesionales y personas con derechos.
A mi no me regales chocolates, tortas, comidas hoy. No necesito que me compren cosas por haber nacido siendo mujer.
Ser mujer no es siempre un regalo y ya lo saben.
A mi invitáme a celebrar el día que todas las mujeres del planeta tengan los mismos derechos que los hombres.
Invitáme a comer torta y a tomar cuando todas las mujeres después de estudiar una carrera obtengan el mismo salario que un hombre.
Ese día si estaré de fiestas. Hoy no. Hoy lo que llaman el Día Internacional de la mujer se volvió algo comercial como San Valentin olvidando que ese día es para mejorar, construir y hacer que todos los días del año no sean una lucha perpetua para nosotras.
Se lo agradecí muchísmo, porque entendió que realmente no me ofendo con la rosa porque soy una loca. Me ofendo porque genuinamente quiero que el mundo sea distinto, si algún día tengo una hija.

Leí esta semana un artículo de NYT que recogía experiencias de esclavas sexuales en los países controlados en ISIS. Y vi muchos posts sobre la importancia de la belleza en las mujeres y cómo no envejecer, y cómo levantar la cola para conquistar a los hombres. Lo que pasa todos los días.

Y genuinamente le dí las gracias al universo porque yo no nací en una familia en que me golpeaban o me violaban, porque tuve acceso a la educación, y puedo votar y tener propiedad y elegir con quién me acuesto. Y trabajo y hago con mi dinero lo que me place y no necesito llevar a mi hermano para poder ir a cine. Agradecí al mundo que aún siendo mujer me la he sacado barata. Y agradecí a todas la mujeres que lucharon y pagaron con sus vidas para que yo pudiera ser esto y tener lo que tengo.

Pero hoy, quiero dar gracias a los hombres en mi vida, que lo entienden, y apoyan esa liberalidad casi demente y me dejan ser lo que quiero cada día.


sábado, octubre 24, 2015

El voto de este año

Se me ha vuelto tradición que a los pocos que me leen les cuento mi voto. Este año no será distinto.

Para Alcalde de Bogotá votaré por Pardo. http://rafaelpardo.co/
Para Consejo, por Blanca Duran  http://www.blancaduranh.com/