domingo, febrero 16, 2014

El día de la mujer

Confieso que esta semana mi mente empezó a atormentarme, porque me imagino que ya en la empresa donde trabajo están preparando el día de la mujer. Encuentro esa celebración, como la hacen allí, escandalosa y ofensiva, y discuto cada año con la misma pasión con la que intento que no pongan pesebres y hagan novenas (a pesar de que es conocido que tenemos una población diversa en lo que se refiere a las religiones).

Les explico por qué me atormenta tanto. El año pasado el día de la mujer fue una flor, con un discurso dado por un personaje que exalta las bellas cualidades de las mujeres, la dulzura, la generosidad y la maternidad. También recibí una pulsera rosada que tenía como dijes unos mini zapatos de tacón dorados y una invitación para hacer una bonita celebración para los hombres. No les cuento mi cara, porque se la imaginan. Por supuesto me negué a hacer un día del hombre, porque ya sabemos que casi todos los días son días del hombre.

Por dos años he fracasado en evitar las festividades, ya tengo fama de ser "la persona mas intolerante de la oficina", pero no por ello voy a dejar de intentarlo.

Hay muchos enlaces sobre el día de la mujer y saben mi posición al respecto, pero quiero compartir con ustedes mi estrategia de defensa de este año (y si tienen sugerencias, pues bienvenidas). Este año propondré que se celebre el día de la mujer! Quiero que se celebre, pero que se haga exaltando precisamente el derecho de las mujeres a ser quien quieren, a rechazar la violencia y el abuso, y a denunciar la discriminación. Propondré que se de al día de la mujer un espacio especial en esta empresa, donde las mujeres representan el 70% de la población. Y esto por supuesto, se puede vender como "responsabilidad social".  (Algo me dice que este año también voy a fracasar, pero vale la pena intentar)

Hace unos meses, por recomendación de una querida amiga, leí Lean In de Sheryl Sandberg, un libro que recomiendo a hombres y mujeres por igual. Hizo eco en mi en particular un concepto, y es que a las mujeres se les penaliza severamente en el ambiente laboral si no son amables todo el tiempo. Esta es la critica mas insistente y ácida que recibo diariamente (y de paso mi jefe a quien le ponen quejas diarias por mi actitud), pero sobre la que no tengo interés alguno en cambiar. Como saben, yo trabajo en ingeniería, un ambiente masculino en el que en general me desenvuelvo muy bien por que tengo en mi carácter muchos rasgos masculinos. Me niego a fingir ser alguien que no soy, simplemente porque ser quien soy me ha costado mucho. Yo no soy una persona sentimental, pues doy un gran valor al intelecto, y no hay nada que odie mas que las salidas de amigas a hablar bobadas. Con mis amigas, las pocas que tengo, hablamos de política, de educación, de gerencia. No me verán jamas contándole a nadie lo que me dijo mi novio en la ultima llamada, porque yo hablo de esas cosas como hablan los hombres, con una frase neutra informativa y donde todo lo demás solo se asume. Eso soy, y me funciona, y espero que las mujeres puedan también elegir comportarse como quieran.



Corto Frances from Patricia Guzman on Vimeo.

Por fortuna para mi, y para muchas mujeres, no he sido víctima de violencia y tuve acceso a la educación. Cuando ya la discriminación no es tan obvia, lo que mas daño hace a una mujer (y también a los hombres) es esa expectativa del rol de genero. En la última semana he notado que la preocupación es generalizada: se cuestiona a las empresas, se cuestiona a la sociedad una y otra vez. Y también veo expresiones terribles de sexismo, como los papas que orgullosos publican en facebook frases como "Comparte si tu hija además de bella es inteligente" y la insistencia a definir la mujer a través de la maternidad.

Cuando un hombre está de mal genio y contesta mal, es normal por que esta bajo presión, pero algo así de simple no se permite a las mujeres a quienes se les juzga duramente. Si no puede uno nunca mostrar agotamiento en ambientes de presión, algo más que humano, ¿cómo puede entonces llegar una mujer a un nivel donde precisamente se tiene presión? La respuesta es que no puede, o llega a pesar de todo el mundo que opina que es la bruja de la oficina. Yo por supuesto, he decidido ser la segunda. Con gran orgullo me autoproclamo la bruja de la oficina, y una vez más defenderé el derecho de las mujeres del mundo a responder como les de la gana cuando estén estresadas. ¿Alguien más conmigo?




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