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Mostrando las entradas con la etiqueta colombianidad

Te quiero porque me odias

Esta mañana en TV pasaron un comercial de una serie nueva, Seflie, y le chica dice, "I love my haters. They make me famous!" Me hizo gracia, porque recordé que hace muchos años, cuando me gradué de pregrado, mi papá se molestó mucho conmigo por pensar algo así.  La historia es simple, mi tesis de pregrado, en vez de tener la usual dedicatoria en que se agradece a la familia, los amigos y dios por todo lo recibido y que ha permitido que uno se gradué, etc..., pues tenía una dedicatoria que parecía escrita por mi. (No era de extrañarse, dado que yo escribí toda la tesis.) Esencialmente, dedique mi tesis a las personas que no creen en mi, porque gracias a ellos he hecho todo lo que me he propuesto. Mi papá, como suelen ser los padres, opina que todo lo que yo hago es perfecto. Por eso estaba muy ofendido, él por obvias razones no estaba incluido en mi dedicatoria.  El porque dedique mi tesis así, se explica en que yo estudié por 13 larguísimos años en un colegi...

El tercer mundo en los huesos

Yo escribo porque me ayuda a pensar, a terminar de articular las ideas, notar donde faltan argumentos. Por eso escribo para mi, no para otros, desde hace muchos años. Este post es uno de esos, que escribo para mi, para tratar de entender algo pero que publico por si a alguien más le interesa o le sucede lo que a mi. Yo soy colombiana, he vivido prácticamente toda mi vida en Colombia. Crecí en una familia que para este contexto es muy liberal, estudié en un colegio femenino de monjas que para este contexto es bastante liberal y luego fui a una universidad bastante liberal donde me especialicé en una carrera tradicionalmente masculina. Me he pasado la vida leyendo y estudiando, que es mi pasión declarada, y hago mi mayor esfuerzo por cuestionarme constantemente, en un intento de ser genuinamente liberal. Por lo anterior, se podrán imaginar que soy muy crítica con la cultura y las costumbres colombianas, a las que me refiero como " la colombianidad ". Confieso, con total fra...

Todos contra Santos es ahora todos con Santos

Es curioso ver las alianzas que han surgido para esta segunda vuelta. Es posible, vemos, que los colombianos se organicen para sacar adelante un proyecto. El país partido en dos, y todos los partidos en campaña con el Presidente-Candidato. El miedo une a los grupos más disimiles, en contra de los otros. A mi me asusta Uribe, mucho más de lo que puedo explicar, así que por supuesto, estoy haciendo campaña a Santos y sin duda votaré por él. Toda la gente que conozco y con la que he hablado en los últimos días tiene discursos similares. Esto no es raro, es que la gente que conozco es centro izquierda en su mayoría, y teme a Uribe tanto como yo. Confiamos en las maquinarias del partido liberal, de los caciques conservadores que se negaron a unirse a Zuluaga, a Cambio Radical y los tres votos de opinión que pone la Alianza Verde y el Polo. Nunca antes había deseado que el tamal y la teja sean exitosos. Ojalá estén llegando los helicópteros con maleticas de plata a todos los pueblos, y l...

Petro se queda y otros conflictos

Como saben quienes me leen, yo voté por Petro para Alcalde. En su momento, el Plan de la Bogotá Humana me parecía excelente, me lo leí completo. Lo defendía diciendo que eran las políticas obvias de alguien que estaba pensando en una ciudad vivible en 20 años. Antes de Petro, y por más de 30 años (si, tanto) ya me he identificado con causas como la responsabilidad social y la inclusión, la separación de la fe de las políticas públicas, la defensa de los derechos humanos, la defensa de los animales, la tolerancia por la diversidad (sea esta genérica, sexual, racial o formas de pensar), la defensa del medio ambiente, el rechazo a la violencia contra la mujer. Crecí en un hogar liberal y por muchos años he sido consiente de cuan rico fue ese ambiente en términos del libre pensar. Así que no tenía nada de extraño mi voto ni mi postura frente al tema. Me considero centro izquierda, y teniendo tanto interés en la política, confieso como muchos que voté liberal (mis abuelos estarían orgullo...

La colombianada

Hoy, me desperté muy temprano como siempre, y empecé a leer la prensa. Había una modesta nota sobre el paro agrario y algunos comentarios. Confieso que ver esta nota, los comentarios y el resto de las noticias de la mañana exacerbaron mi ya fuerte frustración por ser colombiana, porque encuentro terrible la "colombianada". Para mi la colombianada es este comportamiento usual del colombiano promedio, que nos condena para siempre al subdesarrollo. La pobreza, el ser del tercer mundo, está embebido en cada acto de cada uno de estos colombianos que se enorgullecen de la colombianada. Un ejemplo espectacular de la colombianada, es el no dejar pasar una ambulancia. ¿No le pasa con frecuencia que va en un taxi, y una ambulancia pide paso y el taxista le dice que no da paso porque seguro ahí va un ejecutivo para el aeropuerto? Ese maravilloso colombiano promedio, prefiere arriesgarse a dejar morir a alguien y no dejar pasar la ambulancia para evitar que un ejecutivo llegue al aer...

Comienza la época electoral

Comienza la época electoral y la que más disfruto por redes sociales. Se nota por que todos los políticos empiezan a hablar del tema de moda, sin importar cuál sea, y suelen repetir cómo loras lo mismo que los demás. Se copian las estadísticas, citan documentos (aunque sean conceptos ochenteros) cómo verdades absolutas, y definen bandos. Los seguidores de estos políticos se alinean y repiten las opiniones, estadísticas y documentos y de paso insultan al bando contrario. Aveces los insultos son inteligentes y aveces sólo burdos y personales, pero generalmente divertidos. Y aún estoy a la espera de ver en qué color militaré. He votado rojo, amarillo, verde, y cuando ser acabaron los colores progresista. Cómo vamos, no quedará movimiento progresista, así que otra vez ando sin partido ni a quién hacerle barra. Pero leyendo, atenta, de todo lo que se habla y lo quw está por decir. Adoro la época electoral... posted from Bloggeroid

Resulté ingeniera, que le vamos a hacer

Sobre tantos temas me gustaría escribir una gran disertación y explicar con argumentos contundentes cada cosa que pienso. Por eso, pasan muchos días sin que escriba algo. Pero, cualquier otro día pienso que realmente no tengo esa pretensión de ser un gran pensador y prefiero hacer cosas prácticas. Supongo que es en esos momentos en que mi naturaleza ingenieril aparece. El blog termina siendo una especie de diario personal, que permite conocerme, y nada más. Así que voy solo a contarles mis opiniones, sin mucho argumento, mientras leo el periódico y tomo café (el mejor plan del domingo). Para que entiendan mis prejuicios, lo primero a contarles es que solo leo El Espectador y en papel. En los años de Uribe dejé de leer El Tiempo, que me parecía una vergüenza para el periodismo. Tampoco veo noticieros colombianos. Leo solo algunas columnas de Semana y el resto lo leo en portales, la silla vacía, confidencial Colombia, prensa rural o twitter. http://www.elespectador.com/impreso/...

Ah, la colombianidad de Hacienda Santa Barbara

Justo bajo uno de los pocos barrios estrato doce de Bogotá y cruzando la séptima de una de las zonas empresariales en que se cotiza el metro cuadrado más caro, tenemos una bellísima casa, parte del centro comercial al que nadie quiere entrar. Los ejemplos de colombianidad vergonzante se encargan de que quien vaya no quiera volver. Dos ejemplos en la tarde de ayer: Entrando al parqueadero, tomé la tarjeta para ingresar. Avance un metro, y tuve que parar pues un camión (si, camión) bloqueba la entrada. Estaba perpendicular a mi ruta, bloqueandola completamente en la entrada del parqueadero. Llovía a cantaros, y había ya una fila de cinco carros esperando entrar. Mientras esto pasaba, la barra que sube y baja para permitir el paso vehicular, subio y bajo y yo no me moví ni un centímetro pues el camión continuaba bloqueando la entrada. Mientras esto pasaba, el vigilante encargado de la seguridad al ingreso(y por ello entendemos el que abre los baúles de los carros, n...

La tradición y la posesión

La convivencia entre familias y grupos en un edificio es algo cotidiano y complejo. Cada pequeña interacción lo define a uno como persona y como grupo, y va creando identidades. En medio de este escenario, hace unos días, hablaba con uno de los vecinos que se mudó al edificio donde vivo cuando fue construido. Él cuenta cada historia de como creció el barrio, y se fue transformando, y cómo ha cambiado con los años. Esta semana, me contaba una historia sobre el parque del conjunto, donde antes había banquitos hechos con troncos. Me contaba molesto, como él ponía su banquito en un sitio del parque, y luego venía un muchacho y se lo cambiaba de sitio, y cómo esta dinámica sucedió por muchos días. La reflexión que me dejó la historia, es si alguien que ha vivido 20 años en un sitio tiene más derechos que alguien que acaba de llegar. ¿Cómo se decide cual es el lugar más apropiado para el banquito, o cualquier otra situación que se presente? Alguien que ha vivido 20 años en el mismo...

Que el Verde no sea partido no es sorpresa, en Colombia no hay partidos

Ayer Juan Carlos Florez renunció al partido Verde y hoy Jhon Sudarsky retiró su apoyo a Peñalosa. La crítica más frecuente que leí señalaba que así, el partido no sobreviviría, si a la primera pelea todos salían corriendo. Al leerlo sólo pensaba, ¿cuál partido? En Colombia no hay partidos. Sólo un grupo de personajes que se reúnen con algún propósito específico y temporal y que se disuelve tan rápido como se forma. El tranfugismo sólo oculta lo obvio, aquí la mayoría de personajes trabajando en el sector público (o con éste) van por lo suyo ( $ € £ ó ¥). De esa mayoría se separan muchos, que van solos, y se reúnen también, según aparezcan las amenazas. Se que en todos los mal llamados partidos hay gente decente, tratando de hacer las cosas bien. Esos mismos tienen criterio para alejarse o separarse cuando hay que hacerlo. Tengo hoy un poco más de respeto por Juan Carlos Florez y el senador Sudarsky. Pero este post no es sobre el Verde, que tendrá la misma suerte que el P...

Mi apoyo a la protesta de Anonymous

Hay dos cosas que envidio. No con envidia que me amargue o me haga daño, sino esa envidia que es más bien admiración y ese deseo de querer poder hacer algo: cantar y tener ese sentido teatral como los chinos que salen el Glee y tener el conocimiento técnico para hackear algo. Hoy recordé eso al ver el comunicado de Anonymous al Gobierno de Colombia  Ver en Youtube Me alegré mucho cuando este último grupo decidió "atacar" a las páginas de las empresas que bloquearon sus servicios a Wikileaks. Ahora, el grupo decide "atacar" algunas páginas del gobierno de Colombia  http://anonymous-colombia.org/  en protesta a la llamada Ley Lleras ( ver aquí el texto completo del proyecto de Ley ). El "atacar" va entre comillas por que no es un verdadero ataque ilegal, no hay vandalismo ni son criminales cibernéticos. Pero decir que lo son es una práctica común, tristemente, en nuestro país. La desinformación, la polarización, el crear enemigos de la oposición, es co...

¿Convivencia?

Acabo de recibir la nueva comunicación de la Administración de mi edificio, en que indican el nuevo comité de convivencia. En relación al tema de las cortinas dice: "A propietarios e inquilinos se les solicita de manera especial colocar CORTINAS ACORDES con el estrato especialmente en los apartamentos que dan sobre la avenida". (Las mayúsculas son de ellos, no mías.) Insisto, que maravilla mi barrio. Nota del 12 de abril: Con gran tristeza noto que mi vecina cambió sus cortinas por un velo blanco, tal como le solicitaba la administración. Más triste que ver la intolerancia y el uso de la fuerza para eliminar la diversidad, es que las personas se asusten y cedan a la presión. Si esto pasa con unas cartas de una administradora idiota, ¿qué esperar cuando la amenaza es contra la vida? Colombia está llena de bravucones y cobardes, que tristeza.

Noruega

Hoy mi hermana me dijo, en chiste, pero en serio, que no entendía por qué no habíamos nacido en Noruega. Llegamos a ese tema, por que hablábamos de mis vecinos, de las discusiones sobre las adopciones gays, sobre la corrupción. Crecimos en un hogar donde había total tolerancia a cualquier diversidad, que no fuera deshonestidad, y vivimos en completa frustración por haber nacido en Colombia. Ese país donde no se conoce la palabra tolerancia, donde la diversidad se aplasta y el que no roba es un idiota. Lo curioso es que nunca nos hemos querido ir, y nunca ha dejado de importarnos, a pesar de la frustración constante. No podemos solo pretender  que vivimos en otro país, ir al Andino y pensar que nada pasa. Tampoco nos nace ese deseo de ir a ser oficinistas en Lóndres. Recuerdo desde niña que repetía un dicho, "Cada uno carga la cruz que le da la gana cargar". Al parecer, vivir en Colombia, en vez de Noruega, es la mía.

Muy poco dinero para dar la pelea

Esa fue la conclusión y la decisión. Me acogí a los descuentos y terminé pagando medio parte después de reírme media hora en el curso pedagógico. En el Súper Cade de movilidad en Bogotá, está perfectamente organizado el proceso de apelar un parte. Vas, te regañan y sales en menos de veinte minutos. Sólo hay que llevar una fotocopia del parte y otra de la cédula. Por turnos, lo atiende a uno un abogado, que en mi caso fue una abogada. Ella me preguntó, qué había pasado y porqué estaba ahí, yo conté mi historia. Me preguntó, "¿pero usted se pasó el semáforo?" Yo le expliqué que esperé a que pasara la gente (nadie estuvo nunca en peligro) pero si, me había cruzado. Ella responde que no puede ayudarme, porque nada justifica el pasarse el semáforo. Me explica que las escoltas no tienen ninguna autoridad, la responsabilidad sigue siendo mía y me contó las historias de escoltas del día. Aparentemente, es un caso frecuente, que los escoltas creen que pueden infringir las normas ...

“Póngame el parte, señor agente, que yo lo entiendo”

Con un final inesperado terminó la historia de tombos del viernes: no solo acepté el parte, sino que defendí al policía de tránsito por ponermelo. En Bogotá hay una zona militar en la carrera 7ma con calle 106, el famoso Cantón Norte (el del robo de armas). Es frecuente el paso de vehículos con escolta militar. Por eso, cuando un motorizado de escolta militar en la 106 me indicó por la ventana que hiciera el cruce del semáforo a la derecha, aunque estaba en rojo pues era el paso peatonal, yo giré. Había personas pasando, detuve el carro y esperé. El carro atrás empezó a pitar, afanado por la escolta militar que le insistía cruzar. Avancé. Tres carros hicimos lo mismo. Media cuadra adelante, fuimos detenidos por un policía de tránsito por hacer el cruce con el semáforo en rojo. Los conductores de los dos vehículos se bajaron inmediatamente, se veía discusión, pero yo no alcanzaba a oír lo que decían. Acerqué mi carro al andén, y me bajé también. Mientras caminaba acercándome, mandé ...

Colombia fue inventada...

Estaba leyendo esto hace un rato, y me hizo sonreir. Se los comparto: "Colombia fue inventada en el siglo XIX, después de las guerras de independencia de que tanto se habla en el himno nacional. Y cuando se dice "inventada" se quiere decir inventada. Se inventan una historia, un mundo homogéneo, un ideal de ser colombiano. También hay que decir que algunas cosas no se inventaron porque se consideraron básicas, como por ejemplo la religión católica y la tradición hispánica." Los árabes en Colombia. Del rechazo a la integración. Pilar Vargas y Luz Marina Suaza. Planeta. Bogotá, 2007.