Saber que uno hace lo correcto, ayuda, pero no siempre resuelve los conflictos emocionales de las decisiones. No confío mucho en las emociones, sólo presto atención a la tristeza y el amor. Todos los sentimientos se convierten en esos dos, cuando uno se toma el tiempo de dejar que decanten en vez de actuar debido a ellos. Creo que solo a través de la tristeza se conecta uno con uno mismo y sólo a través de amor encuentra uno energía para actuar. El resto de emociones son solo construcciones de la mente: el miedo, la ira, la frustración, todas esas tienen origen en los prejuicios que tiene uno sobre uno mismo o los demás. Si uno espera lo suficiente, entonces lo nota, y después de sentir el origen, la tristeza y el amor, puede manejar la ira, el miedo o la frustración. Ya han pasado varias semanas desde que Iván y yo decidimos dejar de vivir juntos. Ya no quedan esas construcciones de la mente. Se que luego estaré tranquila, de saber que hice lo correcto, pero hoy estoy triste.