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Mostrando las entradas con la etiqueta envejecer

Propósito

Dice alguien que ha sido mi terapeuta, que alguien que no tiene propósito no puede curarse de los males que tiene. Entiendo por ello, que las ganas de vivir existen sólo si uno ha encontrado un propósito en la vida. Creo que la felicidad también está relacionada con haber encontrado ese propósito en la vida. Se logra ser feliz cuando se puede hacer eso que uno ha decido que sea su propósito, que es distinto para cada persona. Por muchos años he repetido lo mismo, por alguna razón que desconozco, desde niña he tenido certeza de cual es ese propósito para mi. Pasan los años y ha cambiado un poco el sentido que le doy al concepto, pero no al punto exacto. Para mi el propósito es aprender: no tener conocimientos amplios sobre muchos temas humanos (aunque cuando dejo de estudiar inmediatamente me deprimo), sino aprender para convertirme en una persona sabia. Esa sabiduría que con puro cliché se relaciona con un anciano oriental que habla pausadamente porque entiende el mundo con una persp...

Genio y figura...

Pues ya prácticamente clasifico a cuarentona, y la rebeldía adolescente ahora tiene la etiqueta de crisis de la edad media. Aún me tienen que explicar las normas sociales (me siento un poco como Sheldon cada día) y esas horas de madrugada en que estoy despierta pero el resto del mundo no, siguen estando llenas de preguntas existenciales que no me importan sino a mi. Cosas como si la realidad que uno percibe realmente es real, o si la empatía que se tiene por otras personas es solo empatía o realmente tiene consigo vínculos de vidas anteriores o el ser un sólo espíritu en la rueda del samsara. Luego en el horario laboral, estoy obsesionada con la eficiencia y la solución práctica a cada problema de ingeniería que encuentro y me olvido completamente de las preguntas existenciales. Y me paso el día alternando entre lo práctico y lo completamente etéreo, de ver patrones en unos datos para definir un modelo predictivo y luego deprimirme profundamente por la maldad humana. En conclusión, h...

Hacer lo correcto

Saber que uno hace lo correcto, ayuda, pero no siempre resuelve los conflictos emocionales de las decisiones. No confío mucho en las emociones, sólo presto atención a la tristeza y el amor. Todos los sentimientos se convierten en esos dos, cuando uno se toma el tiempo de dejar que decanten en vez de actuar debido a ellos. Creo que solo a través de la tristeza se conecta uno con uno mismo y sólo a través de amor encuentra uno energía para actuar. El resto de emociones son solo construcciones de la mente: el miedo, la ira, la frustración, todas esas tienen origen en los prejuicios que tiene uno sobre uno mismo o los demás. Si uno espera lo suficiente, entonces lo nota, y después de sentir el origen, la tristeza y el amor, puede manejar la ira, el miedo o la frustración. Ya han pasado varias semanas desde que Iván y yo decidimos dejar de vivir juntos. Ya no quedan esas construcciones de la mente. Se que luego estaré tranquila, de saber que hice lo correcto, pero hoy estoy triste.

El arte de la guerra es el engaño

Hay que parecer débil cuando se es fuerte, y fuerte cuando se es débil. He leído el arte de la guerra una y otra vez, pero nunca había aprendido tanto como el día de hoy. Y aprendí lo que no esperaba: que la guerra se gana con lealtad y grandeza. Un buen día. 

Las pruebas al carácter

Ese pensar que la vida es dura, que hay carencias, que es sufrimiento, que todo es una prueba de carácter es un tema de actitud y una enseñanza de las religiones para mantener el establecimiento. Procuro no pensar así, evitar ese lugar común de que el sufrimiento es algo natural que se acepta. Pero, llevo varios días en que el cansancio me está ganando, en que resolver los problemas, que salen y salen y no terminan parece una tarea sin ningún sentido. Estoy ya tan cansada, tan desanimada. Mi caracter ya no aguanta muchas más pruebas. Me sorprendo de mi capacidad de seguir haciendo las cosas, a pesar de todo, porque por años he sido constante sin importar lo que suceda. Pero ya ese mantenerse constante, está acabando conmigo. Dice el I Ching que no puede mantenerse indefinidamente una restricción amarga. Hoy no podría estar más de acuerdo. Me vendría bien un poco de tranquilidad, un descanso, finalmente.

Estoy cansada

Las vacaciones son realmente importantes, soy muy conciente de eso ahora. No tomo vacaciones desde la Semana Santa del 2005 en que me tomé los tres días hábiles y me fui a la playa. Estoy realmente cansada, y cada día me importa menos el trabajo. El porqué no tomé las vacaciones, no viene al caso, es una historia larga y que realmente no quiero contar. Pero noto que la falta de interés en casi todo lo que hago es simplemente cansancio. Solía ser mucho más tenaz, tenía más concentración, y mucho interés en aprender y leer muchos temas a la vez. Últimamente, sólo quiero ver televisión. Entre más boba mejor. No soporto la gente durante el fin de semana. Sólo quiero silencio, y que nadie me haga ninguna exigencia de nada. Estoy realmente cansada. Me dan ganas de escribir con letras mayúsculas, Y NO QUIERO UN NOVIO NI NINGÚN BABOSO QUE ME ANDE LLAMANDO O INVITANDO A NADA. Solo por si acaso... jejeje

La crisis de la edad media

"Con el tiempo, todo se hace más sencillo."  Esta semana he tenido ese sentimiento de que la vida es menos difícil a medida que pasan los años. No porque ya no haya momentos que duelen, o porque uno no tenga que asumir las consecuencias de las decisiones estúpidas, sino simplemente porque adquiere uno esa extraña capacidad de ver todo con perspectiva. Hoy en la tarde, pensaba en esos momentos que por muchos años me avergonzaron. Los actos más estúpidos que alguna vez hice y lo que vino después. Y puedo hoy honestamente decir que eso ya no importa. Nada de esas cosas realmente definió mi vida, porque lo bueno y lo malo pasaron, y siempre pude cambiar cuando quise hacerlo. Y hoy puedo cambiar lo que quiera si decido hacerlo. El cambio se hizo muy importante en mi vida y noté que con los años, dejé de tomar fotografías. Ya no tengo esa necesidad de detener los momentos felices y querer guardarlos. No me hace falta, se que esos también pasan. Hoy soy menos impaciente, noto q...